La tecnología como parte del desarrollo de los hijos
Siempre he sido un hincha de la tecnología e intento mantenerme lo más actualizado posible respecto de los constantes cambios que se producen. La velocidad de estos cambios es tal que en un abrir y cerrar de ojos ya estamos atrás. Cuando compramos un nuevo portátil, que se supone es la “última chupá del mate”, basta cambiar la TV y ya están presentando el nuevo notebook con pantalla táctil. Plop! Así podríamos encontrar miles de ejemplos que demuestran la vertiginosa velocidad con que la tecnología se está apoderando de nuestras vidas. No se, no puedo ver aspectos negativos en ella, es más, creo que es fundamental para el desarrollo de las personas y sobre todo para el desarrollo de nuestros hijos.
Cada día que pasa, la tecnología en los hogares es más necesaria. Recuerdo hace unos 20 años, cuando tener un computador en casa era privilegio de unos pocos. Cómo olvidar aquellos impresionantes Comodores o esos IBMs que adornaban las casas, porque tenían destinado un espacio importante para lucirlo. No cualquiera tenía uno. Afortunadamente hoy las cosas han cambiado y tener uno, dos o tres computadoras en casa (depende de la cantidad de personas que habiten en ella) no es una locura y los niños son los que más participan de esta revolución. Aún no puedo entender cómo existen padres que privan a sus hijos de acceder a estas tecnologías por “temor” a no se que “mierda”. Temores “weones” dado que los niños problemas no tiene que ver con los aparatos funcionales que existan al interior de los hogares, si no por la educación que esos padres entregan a sus retoño. Es una mentalidad anticuada y retrógrada pensar que la tecnología daña, porque hoy por hoy quien no sabe, a nivel de usuario, manejar un equipo, jamás logrará triunfar en la vida, es decir, no se debería ni plantear esa posibilidad ya que solo podría provenir de una mentalidad pacata y analfabeta.
Asi es como me he preocupado que cada niño que habita mi casa debe tener acceso a lo menos a una terminal, sea estática o portátil. Lo veo, mis hijos han logrado mejoras importantes en sus estudios por el solo hecho de tener acceso libre a la tecnología, todos sin excepción manejan los equipos al revés y al derecho, resuelven las complicaciones que se les plantea y muchas veces lo hacen mejor que los adultos. Mejoran la comprensión de lectura, su ortografía y los incentiva a buscar conocimiento. Le enseña a organizar el torrente informativo que se desencadena en Internet y desde pequeños aprenden a clasificar la información por orden de importancia, entre otras cosas. Pero lo más importante es que la tecnología llegó para quedarse y hacer “vista gorda” al respecto es no ver con claridad el futuro y desarrollo de nuestros hijos.
24 horas
No quiero hacer una evaluación de lo que he vivido este año. Los días han sido intensos, con gran cantidad de actividades y mucho trabajo tras de si.
Normalmente mi día comienza a las 6:40 am, una buena ducha que además quita el frío. Si están las niñas las llevo al colegio, si no directo a la oficina y aprovechar hasta antes de la nueve para planificar, contestar correos, terminar los pendientes (siempre son varios). Luego, no puedo de dejar de leer la prensa tomando desayuno (no hay como las tostadas con mantequilla y un café con leche). De ahí en adelante todo es una locura, entro y salgo de mi oficina, hago un ciento de llamadas, otros tantos correos, respondo más, plurk, varios café con leche. Almuerzo de 14,oo a 15,00 hrs. para seguir hasta las 19 ó 20 si es que no hay evento o cliente que diga lo contrario.
En estos últimas dos semana he asistido a 5 eventos, el primero de ellos fue a “Nevados de Chillan” al inicio de temporada, de viernes a domingo, lejos el mejor, una delicia, dos días de esquí y piscina termal, bajada en antorcha, comida, fiesta… Excelente. El último, la inauguración de un estacionamiento subterráneo, en una ciudad como Chillán esta es una gran obra y por tanto la celebración debía estar a la altura. “Regá” y “floreá” (flores van, flores vienes), harta comida y una pantalla gigante donde estaban pasando el partido, lo más importante fue que realmente hice varios contactos con muy buenas perspectivas de cierre de negocios. La inauguración de la Clínica Los Andes estuvo fome, pecó de falta de panificación, llegaron todos y más, apiñados en el hall central, parados, escuchando discursos por más de una hora… No, mucho.
Asi es, agitados días, muy duros. Estoy un poco cansado, tanto “weveo” pasa la cuenta.
Una nueva hospitalización
Ayer, a pesar del temporal que nos está afectando, era un día tranquilo hasta que mi hermano me llama alertando que la Paloma, mi hija menor estaba camino al hospital porque estaba con un cuadro cianótico y ya había hecho un par de apneas. Hace varias semanas que venía presentando dificultades respiratorias, muy obstruida y fiebre intermitente. Llevaba dos tratamientos de antibióticos y aún no mejoraba hasta que llegó la crisis.
Quedó hospitalizada y se descubrió que tenía una neumonía en el pulmón izquierdo y una posible atelestasia (ni siquiera se si está bien escrito). La cosa es que ya está estabilizada con tratamiento de antibióticos indo venoso y esperamos tenerla en casa el día jueves o viernes.
Los hospitales en general están mal catalogados, la gente les tiene miedo, sin embargo cuando los niños están pasando por momentos complejos como la Paloma, no hay nada más seguro que un hospital para en primer lugar estabilizarla y luego sanarla.
De estos días
El del viernes fue uno de esos días en que es mejor no hablar con nadie porque lo más probable es que se lleve un par de “chuchás”, tres pagaron el “pato”. Terminé de trabajar cerca de las 21 hrs. luego de una extenuante semana llena de estrés, dramas y una larga lista de pendientes. Era tal mi cansancio que decidí comprar sushi, una botella de vino y acostarme para dormir como bebé, aunque ganas de salir a “weviar” no me faltaban. Si bien no había nada preparado ya sabía que el sábado sería la noche de tocar el cielo, de volar alto y caer para despertar con un gran dolor de cabeza.
Como siempre, primero vamos a comer algo a algun restaurante, lo típico es un Crep de Jaibas para la Pamela y yo un filete al cilantro o como sea, acompañado de una buen reserva Carmenere o Cabernet suficiente para entonar las neuronas y despertar los más sórdidos deseos de ROCK. Con suerte eso sería antes, porque hoy me da la cuerda para hablar, fumar y tomar, se suelta la lengua y trabamos conversaciones hasta altas hora de la noche. Nos encontramos con el Coco (en la foto abajo) y su mujer. Hablamos, hablamos, hablamos… Cuántos recuerdos. El domingo no me levanté… Buenas noches.
En la búsqueda del Cristo que no conozco
Este es un nuevo fin de semana con mis hijas y desde ya se observa ajetreado. Ya les había contado que soy el apoderado de la Paloma (mi hija menor) y como tal debo aceptar y apoyar las diferentes actividades que el colegio tiene preparado, tanto para los alumnos como para los padres. Mencionar además de que es un colegio católico y yo no, cuestión difícil de asumir si consideramos que no pertenezco a ninguna religión y por tanto no tengo ningún tipo de acercamiento a ritos ni símbolos relacionados. Ni siquiera sé si creo en Dios.
El tema es que este fin de semana tenemos algo que llaman “Encuentro con Cristo” y consideran muy importante que los niños vivan esta experiencia, lo que lo hace casi obligatorio. Para que decir los niños, lo esperan con ansias. Es decir, debo levantarme de madrugada para estar toda la mañana en algo que aún no se de que se trata. Lo concreto es que debería estar lateado por este evento, pero mi nuevo rol me hace pensar responsablemente y me hace sentido acompañar a mis hijas en lo que para ellas parece ser el evento del año. Mañana veremos y vengo por más. Buenas noches.
De lunes a martes
La rutina del trabajo está cambiando y paso más tiempo en la calle que sentado en mi escritorio frente a mi computador, con el consiguiente efecto sobre la imposibilidad de poner atención a mi blog y leer por ahí lo que me gusta de la red. En fin, ahora, a la espera de que me pasen a buscar para ir a comer algo escribo estas pocas líneas para darle actividad.
Ayer, lunes en la noche, volví a las canchas luego de casi tres meses inactivo. Nos jugamos una “pichanga” en el gimnasio de un colegio de mi ciudad. Aunque hice varios goles, tuivimos la mala “raja” de perder por un gol. La verdad es que quedé medio “piacaito” porque me encontré con un pastel que jugaba en contra y me sacó los choros del canasto con sus jugarretas de “weon” que se las sabe todas y capaz de hacer tiempo como si esto fuera una final de mundial. En fin, pasteles hay en todas partes… Digno yo eso si, me fui tranquilito con mi mierda.
Y donde está mi carro?
El sábado 29 estuvo de cumpleaños Paloma, mi hija menor que cumplió 8 años. Es primera vez que celebro en casa con mi actual situación, por lo mismo quería que todo saliera de “lujo”. El viernes en la tarde agarré a los niños y me aventuré al Jumbo a comprar las cosa necesarias para recibir a sus 20 invitados, creo que una hora y media anduve dando vueltas recogiendo lo que estimé conveniente hasta llenar el carro. Una vez pasé por caja y para atraer la atención de los niños los invité a sacar unas sorpresas en las típicas máquinas que están a un costado de los supermercados. Seguimos nuestro camino a los estacionamientos y solo detuvimos la marcha para comprar palomitas, después de todo estábamos preparando una fiesta y ameritaba un bocado para todos. Con el revoloteo de andar con tres niños a cuesta y para no perderlos de vista hicimos una carrera hasta el auto.
Ya en él rumbo a casa a unos 3 kilómetros del supermercado recuerdo no haber subido ninguna bolsa al auto, ni tampoco haber llevado carro alguno… Chuuuuu! me dio un ataque a la peluca al darme cuenta que el carro había quedado botado en algún lugar del supermercado inclusive con la boleta en una de las bolsas. Los niños me miraban con cara de espanto al ver mi cara de desesperación. Volvimos lo más rápido en lo que deben haber sido unos 10 minutos desde que me desprendí del carro de supermercado, dejé a los niños arriba del auto estacionado en doble fila y “rajé” hasta donde creí estaba el carro cerca de la caja donde pagué, nada. Hablé con la cajera, con el chico que embolsaba, nada. Estaba desencajado, furiosos conmigo, desencantado por la pérdida, me negaba a perder las lucas de lo invertido paseándome de un lado a otro, preguntando a quien pasara por ahí por mi carrito sin resultado alguno.
Una vez que lo di por perdido, volví a mi auto totalmente desconsolado por la estupidez que había cometido. En el intertanto me llama mi hija para preguntarme si había hallado algo, no me quedó más que decirle que había perdido todo. Ya en la salida del Jumbo viendo como se abrían y cerraban las puertas automáticas, luego de 30 minutos de infructuosa búsqueda diviso a unos 50 metros un carro lleno de bolsas totalmente solo, sin nadie que lo acariciara y llevara. Corrí desbocado hasta llegar a él con la certeza de que era mío. La gente pensaría que estaba loco porque llegué y lo abracé como si fuera mi madre. La felicidad fue de todos cuando los niños me divisaron con el carro en la mano y mi sonrisa que no me la borraría nada ni nadie por todo el fin de semana.
¿Cesante a los 50?
Al comenzar mi negocio todos los ejecutivos me parecían gente mayor, con gran experiencia e inevitablemente los trataba de Ud. porque simplemente los miraba hacia arriba. A pesar de ser el director de un medio de comunicación, era un niño de pecho a su lado y se notaba. A medida que pasó el tiempo los fui conociendo y codeándome permanentemente con ellos por lo que la relación distante establecida en un primer momento fue cambiando paulatinamente, incluso siendo amigo de más de alguno de ellos.
Siempre he pensado que las nuevas tendencias empresariales, generan con mayor frecuencia que los ejecutivos, gerentes o agentes comerciales de las grandes empresas nacionales roten más de lo que ellos mismos desearen o simplemente son despedidos por necesidades de la empresa. Ayer se me ha presentado el caso de un amigo que por años estuvo a la cabeza en la zona de una empresa nacional, liderando los cambios que se llevaron a delante con éxito y que sin embargo ha sido despedido quedando cesante a la edad de 53 años. El panorama para él no es menor, ya que luego de mucho tiempo trabajando en la empresa ha logrado un salario bastante alto y hoy se ve en la encrucijada de no saber que hacer, hacia donde avanzar, entrando en una etapa llena de incertidumbre.
Es habitual ver esta escena que es propia de los nuevos tiempos donde las personas son altamente prescindibles y rotan de sus cargos con facilidad. Es impresionante ver también en el estado alarmante en que quedan estos ejecutivos, muchos de los cuales pierden las ganas de seguir adelante. A esa edad eso de que donde se cierra una puerta se abre una ventana es a todas luces una utopía.
Reingeniería empresarial y personal
La lucha por mantenerme arriba tiene matices que debo controlar para no caer en desencuentros, bajar la guardia y creer que un mal paso es la pérdida de todo el trabajo realizado. Debo entender que no todo será a pedir de boca y no perder el objetivo por unos cuantos tropiezos que muchas veces ni siquiera están bajo mi lupa.
Hace unos días escribí que estaba reiniciando mi proyecto, mi empresa, que la tenía “dejaita” de la mano de Dios por dedicarme a trabajos que estaban remunerando mejor. Fue bueno por un tiempo, pero hoy me di cuenta de que el potencial bien explotado de mi negocio podría generar más y mejores beneficios.
En eso estoy, “reingenierizándome”, reevaluando los procedimientos, dejando la estructura adecuada para el mejor funcionamiento y otras varias correcciones. Espero tener resultados alentadores de acá a fin de año. Mientras tanto de a poco iré contando los con y sin sabores de esta “pega”
Y llegó marzo
Despertamos cerca de las 11:00 este sábado a pesar de quedarnos dormidos antes de las 00:30. Debe haber sido el día nublado y lluvioso que no permitió que entrara luz. Hoy iba a cortar el pasto, limpiar la piscina y lavar algo de ropa en la mañana. Al final solo alcancé a preparar desayuno para tres antes de levantarnos y salir por los útiles y retirar los uniformes. Un calor húmedo que no es costumbre en esta zona geográfica hizo eternas las horas de espera, pero no había alternativa.
A raíz de ello me tocó observar muchos malos ratos de otras personas y me doy cuenta que la gente los tiene por voluntad propia, la paciencia se acaba y comienza el berrinche porque bogas, porque no bogas e imagino la lucha de las vendedoras por contener un “vieja conche su madre” a cambio entregan un dulce “si señora, no señora“. Yo me río de esta situación y aprovecho de mirar a estas personas con cara de “para que se enerva señora, ve que se va aponer más vieja todavía” y ellas parecen devolverme su mirada con un “muere de viejo c…“. En fin, no es el lugar ni el momento para dejar la “cagá”, claro yo ando tranquilo, pensativo y con ganas de no se que positivo. Mis hijas también ayudan a mantenerme arriba.
Salí del lugar con mucha tranquilidad, con la satisfacción del deber cumplido aunque faltaron una poquitas cosas, mal que mal andaba con tres listas escolares… No es menor si consideramos que estamos a un par de día de entrar al cole.
Reflexión en la espera
¿Por qué será que nunca podemos estar al 100%? Justo esta última semana de febrero que me está yendo extraordinariamente bien en el trabajo, he cerrado más contratos que nunca y todo lo que planifico resulta, tengo la media “rosca” con mi chica y no logramos adecuarnos a las necesidades de cada uno.
Estoy claro que la vida de pareja no es fácil, más aún cuando ambos somos reincidentes, llenos de mañas y manías. Y se supone que debemos cometer menos errores, pero no, no es así, porque volvemos a errar tanto o más que antes.
Aunque estoy con mis hijas, ahora estoy solo, me faltas tú y se nota. Se siente la casa vacía, está fría, me falta tu voz. Sin embargo creo que nuestro problema va más allá de un simple reconocer en que estamos fallando.
Subiendo, bajando
Cómo pasar de la felicidad al pastelazo en unos días es exactamente lo que estoy viviendo. No se muy bien lo que está pasando, pero me doy cuenta que la distancia entre el cielo y el infierno es tan corta, solo basta un “coco de mono” y ya está “weon”. Luego de pasar unos días extraordinarios en Termas de Chillán, una luna de miel sabrosa, con mucho amor, comida, juego, aguas termales, sauna, vapor, gimnasio, cocteles y sueños, sexo y un largo etc., hoy estoy solo como “deo”. Por la “chucha”. Tal vez yo me lo busqué, tal vez no. Me confunde. Es cierto que me pasé de vuelta anoche con unos amigos y llegué medio ebrio, medio entero y merecía dormir en el segundo piso, pero ese no es el problema, definitivamente. El amor tampoco es el problema, eso también es definitivo.
Hoy me llamó mi ex y me mandó a la mierda por no se que cosa. Una vez más me “hecho la foca” y me prohibió las visitas extra judiciales. Como siempre gritó y cortó, un monólogo desbocado. Decidí no amargarme porque a las niñas les gusta estar conmigo y me piden, yo las recibo gustoso. Es solo que estoy triste porque no logro compatibilizar mi amor por mis hijas con el amor que siento por mi dama.
Mañana llegan las niñas luego de un mes sin verlas, estoy ansioso.
Buenas noches.
De sentidos y resentidos
Cerca de las 3:51 a.m. de este lunes 11 de febrero recibí un comentario en el blog que tengo para mi empresa y dice textual:
“Chanta esta wea de blog, como todo lo que hace el sr Alvaro martinez”
El comentario está firmado por Nelson Navarrete, personaje que no conozco ni en pelea de perros.
¿Qué pasaría si tomáramos en cuenta a cada lunático que anda dando vuelta? ¿Qué clase de individuo está enviando mensajes a las 3:51 am de un lunes?
Señor Naverrete, venga…
¿Soñadas Vacaciones?
El tiempo apremia y se nota. Llevo varios días sin escribir nada (varios para mi implican 5 días), solo oraciones muy cortas de Twitter que envío desde mi teléfono como si ya se hiciera habitual tener que estar entregándole a mi blog los pasos que doy minuto a minuto. ¿Porqué estoy tan flojo?, flojo entre comillas, porque es precisamente lo contrario lo que no me permite actualizar con la frecuencia que quisiera. Se dice que los meses de enero y febrero son más relajados porque la gente anda en otra, pensando solo en las vacaciones. En mi caso no se ha notado mucho porque estoy con más trabajo que nunca y “forros” por doquier. Además, es el primer verano que damos cumplimiento al arreglo en tribunales con mi ex de mantener a las niñas un mes cada uno. Un mes conmigo, enero, un mes con ella, febrero.
Y no ha sido fácil porque a la sobrecarga de trabajo, forros varios y la estadía de mis hijas, debo sumarle el hecho de que aún estoy sin casa por lo de mi nana (Q.E.P.D.) y por tanto estoy allegado donde mi madre, que por muy madre sea el olor a pescado luego de un mes y medio viviendo allí, ya se hace notar. Por suerte este martes llega la hora de cambiarnos a un nuevo hogar que esperamos con ansias sea, ahora si, el comienzo de una nueva etapa en nuestras vidas y “puta” que lo necesitamos. Así desde el 28 de diciembre que he estado con mis hijas de manera contínua y espero sacarlas de paseo a lo menos la última semana de enero si es posible, de lo contrario tendremos que conformarnos con salir los fines de semana. Aunque mal no lo han pasado ya que han aprovechado de estar con toda mi parentela más tiempo de lo soñado alguna vez, lo que siempre es bienvenido.
Sensibilidad a flor de piel
Yo no se que será pero ando más sensible que la “cresta” por estos días, todo me provoca cierta emoción incluso ayer cuando veía la cobertura que está haciendo Canal 13 al fallecimiento de Julio Martínez casi se me caen unos lagrimones. No quiero parecer “mamón” pero es la pura y santa verdad. A pesar de que siempre he sido medio “aweonao” con el tema de la sensibilidad, sin lugar a dudas en la medida que pasan los años esto se va haciendo más patente. Es como si el paso del tiempo se apoderara de nuestros sentimientos y llene nuestros ojos de lágrimas ante cualquier situación, la muerte de una persona lejana, un niño haciendo una acrobacia en una esquina, el llanto desconsolado de mi hija por no acceder a lo que se lo ocurra, etc.
Así podría estar relatando horas y horas los diferentes eventos que me emocionan. Sin embargo, esto no se da a todo nivel, porque me he visto enfrentado múltiples hechos de características fuertísimas que no hacen mella en mi sentimiento. Es decir, pareciera como que las cosas simples provocan estallidos de emociones incontrolables que humedecen mis ojos y las cosas más complejas que también involucran sentimientos no generan el mismo efecto. ¿Curioso no?
Y la rabia, si la rabia, es parte de los sentimientos, pero eso lo veremos más adelante porque ahora me voy.
Un poco del 2007, de balance ni hablar
Lejos el fin de año más movido que me ha tocado en cuanto a trabajo se refiere, corriendo de un lado a otro sin parar. Ja, literalmente corriendo, ya sea al trote, corriendo cheques, corriendo reuniones, corriendo lo que se me cruce por delante, en fin, mi 2007 pasó así todo el año, hasta el “copi”. De balances no quiero hablar, lo único que espero es que termine este año y no se susciten más hechos lamentables, porque que ya tuve suficientes.
¿Qué dejo atrás?. Un montón de rabias y malos rato, miles de risas con mi lola y mis hijos (mis dos chicas y el nuevo que venía con el paquete, all inclusive), varios muertos, algunos “pacos”, un saco de deudas, algunos amigos aunque se suman otros, un dominio, varios canjes y a mi “tía” enhora buena.
¿Qué espero venga?. “Puta”, ojalá que tenga por fin la estabilidad económica tan necesaria para mantener buenas relaciones familiares, de pareja y de amistad.
De mi revista y la entrevista a Gonzalo Rojas
Aunque muchos de Uds. no saben, quiero contarles que tengo un pequeño medio de comunicación en la provincia de Ñuble y en este momento estoy dando un golpe de timón para ver si mejoro las condiciones comerciales bastante esquivas hoy. Es tan difícil mantenerse vivo en un mercado muy pequeño como el que me encuentro y ya llevo 7 años con una estructura que si bien no ha sido mala, está comenzando a dar muestras de ineficiencia. Es por ello que he decidido y comenzado a realizar profundos cambios en todas las áreas: comercial, editorial, diseño y administración. Tengo la convicción de que debo ejecutar estos cambios que también serán dolorosos para algunos ya que implica eliminación de áreas y con ello personas. En definitiva estoy reduciendo mi estructura a un mínimo funcional para dar paso a la externalización de algunos servicios que claramente están haciendo agua en este momento. Ya llegué a buenos acuerdos con las empresas que seguirán con esta cruzada de mucho esfuerzo, grandes satisfacciones, algunas penas y malos ratos también. Nuestra próxima edición tendrá un sabor distinto, tinta nueva, más y mejores contenidos. Esta es una apuesta que debí tomar hace un par de años… Dicen que nunca es tarde.
También, les quiero dejar la última portada que abraza a Gonzalo Rojas con una extraordinaria entrevista al poeta vivo más grande del mundo. Danilo Vega, el más joven de nuestros periodistas tiene una extensa conversación que quisiera compartir en el siguiente reportaje que se adjunta en el archivo pdf gonzalo-rojas, espero les guste.

De vuelta al ruedo: Al volver a la realidad me encuentro con los problemas que hoy debemos enfrentar, que hemos intentado resolver sin éxito, sobre todo porque aún estamos sin un techo donde vivir luego de casi un mes. Ya recorrimos más de 1o posibles lugares que alberguen nuestras vidas de acá en adelante. El que más nos ha gustado y está a nuestro alcance ha sido la única casa que aún no está desocupada. De acuerdo a conversaciones sostenidas con los propietarios de acá al jueves estarían dejándola pero nada con seguridad. No pueden imaginar el sentimiento de estar en casa de familiares, con lo mínimo encima, lo más ligero posible y para rematar con todas nuestras cosas en una bodega, para que hablar de árbol de pascua. Sin embargo, debo confesar de que estoy sintiendo de que nuestra suerte comienza a cambiar por lo que espero que el 2008 sea un buen año y consolide la estabilidad.
Al fin un week end solitos los dos
Siendo las 22:15 de este viernes aún me encuentro en mi oficina. ¿Qué si soy fanático? no compadre, “nicagando”, es solo que es uno de esos días en que debo matar el tiempo a la espera de mi lola que fue a dejar a su hijo a Concepción porque mañana muy temprano “rajamos” a Las Termas de Chillán tomando una invitación que Hotelera Somontur hace a todos los medios de comunicación para dar comienzo a la temporada de verano. La idea es que demos cobertura y probemos las diferentes actividades que entrega este resort de montaña para recibir a los miles de turistas que llegarán de todas partes del mundo y por supuesto hacer notas al respecto.
Es así como tenemos variadas actividades tales como cabalgatas, canopy, gof de montaña, escalada en roca y rapel, excursión a las fumarolas, disfrutar de las aguas termales, de su spa y por supuesto invitados al concierto que dará en la noche del sábado Luis Jara, para luego ir a jugar al casino Boutique que recientemente ha abierto sus puertas. Vamos con todos los gastos pagados y estaremos en la Gran Hotel Termas (de 5 estrellas). El regreso está programado para el día domingo a las 18:00 horas. La idea es salir de la rutina y cargar pilas para la semana que desde ya se prevé agotadora.
Por suerte y aparentemente ya tenemos casa por lo que a partir del próximo viernes estaremos en un nuevo hogar para dejar a tras todo el calvario vivido en semanas pasadas y ahora si consolidar el proyecto de vida que nos hemos planteado. Así es que estaré entregándoles información en vivo a través de mi Twitter y subiendo fotos desde mi blackberry para mostrarles lo “chancho” que lo estaremos pasando. Hace rato que no tenemos esta oportunidad de estar solos y meditar respecto de los acontecimientos que hemos sufrido y porque no de pololear sin los niños, que harta falta nos hace.
Con la suerte del otro lado
No soy capaz de mover mis ojos para escribir una nueva historia. Las sensación es de impotencia dada la escaza fuerza para levantarme y morir en el intento. Quiero ser optimista y no dejarme embaucar por aquellos actos que ensombrecen los días, unos más unos menos, es imposible hacer vista como si nada fuera mío. Porque si somos rigurosos pienso que por muy optimistas que veamos la vida es evidente que las cosas no resultan como las hemos planificado. ¿Será así siempre? yo creo que no y soy un convencido de que las personas tenemos dos grados de suerte en la vida, es decir, hay gente con suerte y hay gente sin suerte. No hay términos medios y debemos vivir lo que nos toca aunque no siempre nos guste. Sigue leyendo…
La anti-genialidad
En una de esas noches de borrachera nostálgica no puedo evitar pensar en algunas incoherencias que han quedado gravadas como las grandes “weas ” que he hecho en mi vida. Quién no ha experimentado una situación donde hacemos o decimos algo que nos deja como “giles”, eso que nunca debió salir de tu boca y que deja en evidencia la anti-genialidad que todos tenemos. Claro, porque unos más unos menos no creo que exista personaje alguno que no la haya experimentado. Sigue leyendo…
Diga NO, NO GRACIAS
Tengo una pregunta. ¿Nos cuesta tanto a los chilenos decir que no? Podríamos ahorrarnos un montón de tiempo y plata si fuéramos capaces de un simple “no gracias, veámoslo más adelante”. “Puta”, dejaríamos de lado eso de no responder llamadas como si el interlocutor no supiera que estamos viendo el nombre en el teléfono diciendo “chucha, otra vez este “weon”.