La tecnología como parte del desarrollo de los hijos
Siempre he sido un hincha de la tecnología e intento mantenerme lo más actualizado posible respecto de los constantes cambios que se producen. La velocidad de estos cambios es tal que en un abrir y cerrar de ojos ya estamos atrás. Cuando compramos un nuevo portátil, que se supone es la “última chupá del mate”, basta cambiar la TV y ya están presentando el nuevo notebook con pantalla táctil. Plop! Así podríamos encontrar miles de ejemplos que demuestran la vertiginosa velocidad con que la tecnología se está apoderando de nuestras vidas. No se, no puedo ver aspectos negativos en ella, es más, creo que es fundamental para el desarrollo de las personas y sobre todo para el desarrollo de nuestros hijos.
Cada día que pasa, la tecnología en los hogares es más necesaria. Recuerdo hace unos 20 años, cuando tener un computador en casa era privilegio de unos pocos. Cómo olvidar aquellos impresionantes Comodores o esos IBMs que adornaban las casas, porque tenían destinado un espacio importante para lucirlo. No cualquiera tenía uno. Afortunadamente hoy las cosas han cambiado y tener uno, dos o tres computadoras en casa (depende de la cantidad de personas que habiten en ella) no es una locura y los niños son los que más participan de esta revolución. Aún no puedo entender cómo existen padres que privan a sus hijos de acceder a estas tecnologías por “temor” a no se que “mierda”. Temores “weones” dado que los niños problemas no tiene que ver con los aparatos funcionales que existan al interior de los hogares, si no por la educación que esos padres entregan a sus retoño. Es una mentalidad anticuada y retrógrada pensar que la tecnología daña, porque hoy por hoy quien no sabe, a nivel de usuario, manejar un equipo, jamás logrará triunfar en la vida, es decir, no se debería ni plantear esa posibilidad ya que solo podría provenir de una mentalidad pacata y analfabeta.
Asi es como me he preocupado que cada niño que habita mi casa debe tener acceso a lo menos a una terminal, sea estática o portátil. Lo veo, mis hijos han logrado mejoras importantes en sus estudios por el solo hecho de tener acceso libre a la tecnología, todos sin excepción manejan los equipos al revés y al derecho, resuelven las complicaciones que se les plantea y muchas veces lo hacen mejor que los adultos. Mejoran la comprensión de lectura, su ortografía y los incentiva a buscar conocimiento. Le enseña a organizar el torrente informativo que se desencadena en Internet y desde pequeños aprenden a clasificar la información por orden de importancia, entre otras cosas. Pero lo más importante es que la tecnología llegó para quedarse y hacer “vista gorda” al respecto es no ver con claridad el futuro y desarrollo de nuestros hijos.
En el Colegio de mis hijas
Impresionante me ha resultado el Encuentro con Cristo al que asistí con la Paloma. A pesar de no estar muy en armonía con la Iglesia Católica, fui porque correspondía y para mi hija era importante. Esta es una actividad que los niños realizan todos los años pero solo en primero básico lo hacen con sus padres. Lloré a moco tendido. A nuestros hijos en la intimidad les decimos a cada rato que los amamos, pero emociona decirlo delante de todos sus compañeros y padres.
Se suponía que era padre y madre, pero por razones obvias para la Paloma solo había padre. No hubo problema con eso porque hijos solo con sus madres habían varios. Creo que mi hija era la única que estaba solo con el padre lo que me llevó a mi primera reflexión. Cuando el matrimonio está unido son los padres los que se pierden gran parte de la educación de los hijos por dejar las tareas derechamente a la madre (parece trabalegua, pero es totalmente razonable) y en ese momento me sentí afortunado de poder estar participando, no por la actividad, sino porque estaba con mi hija en algo que es tan importante para ella, como para el colegio y ahora para mi. Con seguridad de no haber estado separado no hubiera ido porque trabajo los sábados.
El encuentro se concentró en el análisis de los tres “autos” como lo denominó la profesora guía. Enseñar a los niños a tener Autoestima, autonomía, y autocontrol. Entrar en el terreno no viene al caso, pero entre juegos, reflexiones, sentimientos y emociones salí fortalecido mirando a mis hijas con otros ojos. Ahora terminando este post, estamos los tres en la sala de estar; Paloma haciendo tarea de caligrafía, Sofía forrando sus cuadernos y yo escribiendo, todos a menos de 1,5 metros de distancia.
Y donde está mi carro?
El sábado 29 estuvo de cumpleaños Paloma, mi hija menor que cumplió 8 años. Es primera vez que celebro en casa con mi actual situación, por lo mismo quería que todo saliera de “lujo”. El viernes en la tarde agarré a los niños y me aventuré al Jumbo a comprar las cosa necesarias para recibir a sus 20 invitados, creo que una hora y media anduve dando vueltas recogiendo lo que estimé conveniente hasta llenar el carro. Una vez pasé por caja y para atraer la atención de los niños los invité a sacar unas sorpresas en las típicas máquinas que están a un costado de los supermercados. Seguimos nuestro camino a los estacionamientos y solo detuvimos la marcha para comprar palomitas, después de todo estábamos preparando una fiesta y ameritaba un bocado para todos. Con el revoloteo de andar con tres niños a cuesta y para no perderlos de vista hicimos una carrera hasta el auto.
Ya en él rumbo a casa a unos 3 kilómetros del supermercado recuerdo no haber subido ninguna bolsa al auto, ni tampoco haber llevado carro alguno… Chuuuuu! me dio un ataque a la peluca al darme cuenta que el carro había quedado botado en algún lugar del supermercado inclusive con la boleta en una de las bolsas. Los niños me miraban con cara de espanto al ver mi cara de desesperación. Volvimos lo más rápido en lo que deben haber sido unos 10 minutos desde que me desprendí del carro de supermercado, dejé a los niños arriba del auto estacionado en doble fila y “rajé” hasta donde creí estaba el carro cerca de la caja donde pagué, nada. Hablé con la cajera, con el chico que embolsaba, nada. Estaba desencajado, furiosos conmigo, desencantado por la pérdida, me negaba a perder las lucas de lo invertido paseándome de un lado a otro, preguntando a quien pasara por ahí por mi carrito sin resultado alguno.
Una vez que lo di por perdido, volví a mi auto totalmente desconsolado por la estupidez que había cometido. En el intertanto me llama mi hija para preguntarme si había hallado algo, no me quedó más que decirle que había perdido todo. Ya en la salida del Jumbo viendo como se abrían y cerraban las puertas automáticas, luego de 30 minutos de infructuosa búsqueda diviso a unos 50 metros un carro lleno de bolsas totalmente solo, sin nadie que lo acariciara y llevara. Corrí desbocado hasta llegar a él con la certeza de que era mío. La gente pensaría que estaba loco porque llegué y lo abracé como si fuera mi madre. La felicidad fue de todos cuando los niños me divisaron con el carro en la mano y mi sonrisa que no me la borraría nada ni nadie por todo el fin de semana.
Y llegó marzo
Despertamos cerca de las 11:00 este sábado a pesar de quedarnos dormidos antes de las 00:30. Debe haber sido el día nublado y lluvioso que no permitió que entrara luz. Hoy iba a cortar el pasto, limpiar la piscina y lavar algo de ropa en la mañana. Al final solo alcancé a preparar desayuno para tres antes de levantarnos y salir por los útiles y retirar los uniformes. Un calor húmedo que no es costumbre en esta zona geográfica hizo eternas las horas de espera, pero no había alternativa.
A raíz de ello me tocó observar muchos malos ratos de otras personas y me doy cuenta que la gente los tiene por voluntad propia, la paciencia se acaba y comienza el berrinche porque bogas, porque no bogas e imagino la lucha de las vendedoras por contener un “vieja conche su madre” a cambio entregan un dulce “si señora, no señora“. Yo me río de esta situación y aprovecho de mirar a estas personas con cara de “para que se enerva señora, ve que se va aponer más vieja todavía” y ellas parecen devolverme su mirada con un “muere de viejo c…“. En fin, no es el lugar ni el momento para dejar la “cagá”, claro yo ando tranquilo, pensativo y con ganas de no se que positivo. Mis hijas también ayudan a mantenerme arriba.
Salí del lugar con mucha tranquilidad, con la satisfacción del deber cumplido aunque faltaron una poquitas cosas, mal que mal andaba con tres listas escolares… No es menor si consideramos que estamos a un par de día de entrar al cole.
La dolorosa verdad
Desde hace un tiempo que estoy inscrito en la agrupación Amor de Papá cuyo objetivo es lograr la custodia compartida y paridad en el trato para con los hijos entre los progenitores divorciados. Tengo la fortuna de disfrutar a mis hijas, aunque no el tiempo que quisiera, no obstante creo en esta causa Amor de Papá y la apoyo.
Este correo me acaba de llegar y quiero compartirlo.
“PONTE CON TUS HIJOS.” es el lema de la nueva campaña financiada por el Gobierno de Chile, a través del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), cuya ministra, Laura Albornoz, se reunió con la presidenta de la Asociación de Magistrados de los Tribunales de Familia, jueza Gabriela Ureta (la misma de la famosa frase “No damos órdenes de arresto a las madres, por qué ¿con quién se quedarían los niños…?”(plop!! ) SEÑORA URETA: LE INFORMAMOS QUE LOS NIÑOS TIENEN TAMBIÉN PAPÁS que los pueden cuidar muy bien.
Esta millonaria campaña “PONTE CON TUS HIJOS” –financiada por todos los chilenos- está orientada a castigar con drásticos apremios a aquellos papás que no cumplen con su régimen de pensión alimenticia… LA PREGUNTA SALTA INMEDIATA:.. y ¿se aplicarán, Señora Presidenta Bachelet, señora Albornoz y señora Ureta, ESTAS MISMAS DRASTICAS SANCIONES PARA LAS MILES DE MADRES QUE NO CUMPLEN CON EL REGIMEN DE VISITAS… Y QUE MALTRATAN SICOLOGICAMENTE A SUS HIJOS?
…ESPERAMOS ANSIOSOS SU RESPUESTA.
… Y LUEGO SON CAPACES DE DECLARAR PUBLICAMENTE QUE NO EXISTE DISCRIMINACIÓN…
¡ES URGENTE CONTAR CON UN MINISTERIO DE LA FAMILIA, que se preocupe efectivamente de madres, hijos y padres POR IGUAL!!!…! y dejar de financiar ministerios FEMENINOS con fines electorales…
Nota: la magistrada Ureta además permite el maltrato de menores en su propio tribunal, el también famoso 4º Juzgado de Familia de Santiago, con visitas tortuosas y desacatos a superiores jerárquicos, como el Presidente de la Corte de Apelaciones, Cornelio Villarroel… uufff, suena fuerte, pero es La muy dolorosa verdad. ¿Quién sanciona esto?
Un corto enero, un largo aliento
Este es el último fin de semana que paso con mis hijas luego de que llegaran a estar conmigo desde el 27 de diciembre. Llegué a un acuerdo con mi “ex” para tener a mis hijas un mes durante las vacaciones de verano y una semana durante las vacaciones de invierno, además de un fin de semana por medio.
Cuando recién me separé tenía la idea de que a mis hijas las podría ver los fines de semana, cada 15 días o buscar una fórmula que daba por sentado de que las niñas deberían estar con su madre y yo tendría que adaptarme a las condiciones que se me presentaran. Esto está arraigado en la sociedad chilena y por defecto luego de un divorcio los hijos quedan con la madre. Nada más lejos de la mejor opción para hijos de padres separado, pero la ley es la ley y aunque esté demostrado de que la custodia compartida disminuye el proceso traumático que significa para los niños la separación de sus padres, este no tiene asidero dada la estrechés de mente de los legisladores que no son capaces de verlo, propio de una sociedad machista.
Ahora que ya estoy establecido, muy bien emocionalmente, rehaciendo mi vida con una mujer extraordinaria quiero volver a buscar alternativas para lograr una custodia compartida y poder pasar más tiempo con mis hijas para tener participación en su crecimiento y formación. Enero ha sido un mes que me ha servido para valorar todo lo que hoy me rodea, mis hijas, mi mujer y su hijo, su familia, mi madre y también mis hermanos. Porque a pesar de las dificultades al final son los único con los que puedes contar incondicionalmente. Junto con valorar a mi familia, enero me ha servido para saber con un 100% de certeza lo importante que soy para mis hijas en todo lo que concierne a su formación. No logro concebir como muchos padres luego del divorcio se conforman con un fin de semana cada 15 días o un día domingo o solo con la entrega de dinero y en el peor de los casos los dejan de ver. Tampoco logro concebir como hay muchas madres que evitan que los padres vean a sus hijos o los utilicen para lograr beneficios económicos lejos de toda reglamentación.
Dejar a mis hijas hoy no me entristece, más bien me llena de orgullo por haber tenido la oportunidad de compartir un mes con ellas y saber que lo hemos hecho bien, entregándoles todo el amor de papá que les tengo reservado en mi corazón. Ahora con la seguridad de que soy un elemento fundamental para su crecimiento, dándome la fuerza para volver a buscar un acuerdo con mi ex y tener la custodia compartida sobre nuestras hijas y así lograr el mejor beneficio para ellas.
Existe una organización recientemente formada en Chile, Amor de Papá que busca mejorar las condiciones para aquellos padres que se ven privados de ver a sus hijos luego de un divorcio. Ellos están haciendo fuerza para cambiar esto que está adosado al seno de la sociedad chilena. Estoy con ellos y me sumo a su acción.