24 horas
No quiero hacer una evaluación de lo que he vivido este año. Los días han sido intensos, con gran cantidad de actividades y mucho trabajo tras de si.
Normalmente mi día comienza a las 6:40 am, una buena ducha que además quita el frío. Si están las niñas las llevo al colegio, si no directo a la oficina y aprovechar hasta antes de la nueve para planificar, contestar correos, terminar los pendientes (siempre son varios). Luego, no puedo de dejar de leer la prensa tomando desayuno (no hay como las tostadas con mantequilla y un café con leche). De ahí en adelante todo es una locura, entro y salgo de mi oficina, hago un ciento de llamadas, otros tantos correos, respondo más, plurk, varios café con leche. Almuerzo de 14,oo a 15,00 hrs. para seguir hasta las 19 ó 20 si es que no hay evento o cliente que diga lo contrario.
En estos últimas dos semana he asistido a 5 eventos, el primero de ellos fue a “Nevados de Chillan” al inicio de temporada, de viernes a domingo, lejos el mejor, una delicia, dos días de esquí y piscina termal, bajada en antorcha, comida, fiesta… Excelente. El último, la inauguración de un estacionamiento subterráneo, en una ciudad como Chillán esta es una gran obra y por tanto la celebración debía estar a la altura. “Regá” y “floreá” (flores van, flores vienes), harta comida y una pantalla gigante donde estaban pasando el partido, lo más importante fue que realmente hice varios contactos con muy buenas perspectivas de cierre de negocios. La inauguración de la Clínica Los Andes estuvo fome, pecó de falta de panificación, llegaron todos y más, apiñados en el hall central, parados, escuchando discursos por más de una hora… No, mucho.
Asi es, agitados días, muy duros. Estoy un poco cansado, tanto “weveo” pasa la cuenta.
Primer balance de gestión luego de la crisis
Hace algunos años que las cosas no venían saliendo bien en la “pega” y claro que todo estaba asociado a un mal momento emocional que vivía. Luego, a pesar de recuperar mi vida y encontrar a mi actual pareja con quien compartir mis locuras, mi situación laboral no mejoraba por lo que fue necesario dar un giro de 180 grados y dedicarme a hacer algún trabajo remunerado, dejando de lado todo lo que a mi empresa se refiere. Los ingresos mejoraron, llegó un poco de estabilidad, sin embargo el haber dejado de lado los negocios personales me pasaron la cuenta hasta que la cosa estaba que reventaba terminando el año 2007.
Entre pitos y flautas y con la colaboración de algunos amigos “inversionistas” me propuse volver a levantar el negocio. Vinieron los cambios que ya he comentado, comencé a enfrentar los “cachos” y buscar soluciones y me enfrasqué en una estrategia de venta agresiva para lograr hacer caja para paliar lo más complejo que se venía. Luego de 5 meses de comenzar esta tarea, aun cuando recién comienza, hoy estoy viendo los frutos del esfuerzo de muchas horas de trabajo y la cosa está caminando mejor de lo que esperaba.
El objetivo no está cumplido ni mucho menos, pero es muy agradable ir sacando cuentas positivas y cumpliendo las metas previstas con indicadores que favorecen la gestión hasta esta hora. Luego, una vez salido del fondo llegó el momento de comenzar la planificación estratégica de largo plazo para consolidar mi empresa que luego de 10 años operando me ha dado muchas más satisfacciones que dolores de cabeza.
¿Cesante a los 50?
Al comenzar mi negocio todos los ejecutivos me parecían gente mayor, con gran experiencia e inevitablemente los trataba de Ud. porque simplemente los miraba hacia arriba. A pesar de ser el director de un medio de comunicación, era un niño de pecho a su lado y se notaba. A medida que pasó el tiempo los fui conociendo y codeándome permanentemente con ellos por lo que la relación distante establecida en un primer momento fue cambiando paulatinamente, incluso siendo amigo de más de alguno de ellos.
Siempre he pensado que las nuevas tendencias empresariales, generan con mayor frecuencia que los ejecutivos, gerentes o agentes comerciales de las grandes empresas nacionales roten más de lo que ellos mismos desearen o simplemente son despedidos por necesidades de la empresa. Ayer se me ha presentado el caso de un amigo que por años estuvo a la cabeza en la zona de una empresa nacional, liderando los cambios que se llevaron a delante con éxito y que sin embargo ha sido despedido quedando cesante a la edad de 53 años. El panorama para él no es menor, ya que luego de mucho tiempo trabajando en la empresa ha logrado un salario bastante alto y hoy se ve en la encrucijada de no saber que hacer, hacia donde avanzar, entrando en una etapa llena de incertidumbre.
Es habitual ver esta escena que es propia de los nuevos tiempos donde las personas son altamente prescindibles y rotan de sus cargos con facilidad. Es impresionante ver también en el estado alarmante en que quedan estos ejecutivos, muchos de los cuales pierden las ganas de seguir adelante. A esa edad eso de que donde se cierra una puerta se abre una ventana es a todas luces una utopía.
Pariente pobre
El de ayer no fue un día para enmarcar, pero tampoco fue tan malo. El hecho que haya dejado “las patas” en la calle y que no cerrara ni un solo contrato no es sinónimo de que todo estuvo mal. A pesar de haber quedado plantado en un par de ocasiones, en tres oportunidades llegué con mis propuestas y creo que en dos de ellas podría concretar algo. En fin, un promedio de 5 a 6 reuniones diarias, exclusivamente de venta, con dos de tres posibilidades de cierre, no es malo considerando lo que traigo bajo la manga, publicidad.
Bien, el tener un medio de comunicación en provincia dista mucho de tener un gran medio de comunicación que se divide en departamentos con personas destinadas a funciones específicas. Muchas personas en venta, en arte, en editorial, en fotografía, en administración, en suscripciones, etc. Hubo un tiempo en que llegué a trabajar con 16 profesionales entre periodistas, diseñadores, fotógrafos y vendedores. Uf!!! imposible mantenerme en el tiempo. Hoy trabajamos solo 5 personas y las tareas debemos dividirlas e inevitablemente nuestras funciones se duplican y triplican en mi caso. A pesar de ello, el trabajo de edición es hermoso y se disfruta a “concho”. Me codeo con lo más graneado del torrente empresarial y con distinguidos profesionales, todos del ámbito local. Más que mal es un medio posicionado de manera muy potente en la provincia y cumple cabalmente su función.
Eso es señores, somos el equivalente a la mejor revista nacional, pero en la provincia de Ñuble, pronto en otros lugares del país… Soñar no cuesta nada verdad?
Reingeniería empresarial y personal
La lucha por mantenerme arriba tiene matices que debo controlar para no caer en desencuentros, bajar la guardia y creer que un mal paso es la pérdida de todo el trabajo realizado. Debo entender que no todo será a pedir de boca y no perder el objetivo por unos cuantos tropiezos que muchas veces ni siquiera están bajo mi lupa.
Hace unos días escribí que estaba reiniciando mi proyecto, mi empresa, que la tenía “dejaita” de la mano de Dios por dedicarme a trabajos que estaban remunerando mejor. Fue bueno por un tiempo, pero hoy me di cuenta de que el potencial bien explotado de mi negocio podría generar más y mejores beneficios.
En eso estoy, “reingenierizándome”, reevaluando los procedimientos, dejando la estructura adecuada para el mejor funcionamiento y otras varias correcciones. Espero tener resultados alentadores de acá a fin de año. Mientras tanto de a poco iré contando los con y sin sabores de esta “pega”
Cuello de botella en grandes formatos
Cada vez que voy al supermercado o homecenter y llego a la caja hago la misma afirmación; voy a escribir un post sobre el trato vejatorio que todos recibimos casi de manera inconciente por parte de los cajeros y totalmente conciente por parte de los administradores. Se trata del interminable tiempo de espera para cancelar la mercadería que llevamos, la prueba es evidente y salvo contadas excepciones nos demoramos muchísimo más en pagar que en elegir lo necesario para llevar. Esta semana nos ha tocado en dos grandes, como son Jumbo y Easy. Todo por culpa de los malditos códigos o productos mal etiquetados. Cada vez que estamos en la fila para cancelar, siempre hay tiempos muertos a la espera de que venga alguien con el código del producto, visto bueno para el cheque o cualquier “burrá”. Es tan estresante para quienes estamos haciendo fila Como para los cajeros porque deben “mamarse” el “caracho” de los clientes.
Es evidente que el formato presente este problema y parece evidente también de que los administradores saben que esto es así. Me pregunto si llevarán una estadística respecto de la cantidad de productos mal etiquetados que llegan a la caja por ejemplo.
De mi revista y la entrevista a Gonzalo Rojas
Aunque muchos de Uds. no saben, quiero contarles que tengo un pequeño medio de comunicación en la provincia de Ñuble y en este momento estoy dando un golpe de timón para ver si mejoro las condiciones comerciales bastante esquivas hoy. Es tan difícil mantenerse vivo en un mercado muy pequeño como el que me encuentro y ya llevo 7 años con una estructura que si bien no ha sido mala, está comenzando a dar muestras de ineficiencia. Es por ello que he decidido y comenzado a realizar profundos cambios en todas las áreas: comercial, editorial, diseño y administración. Tengo la convicción de que debo ejecutar estos cambios que también serán dolorosos para algunos ya que implica eliminación de áreas y con ello personas. En definitiva estoy reduciendo mi estructura a un mínimo funcional para dar paso a la externalización de algunos servicios que claramente están haciendo agua en este momento. Ya llegué a buenos acuerdos con las empresas que seguirán con esta cruzada de mucho esfuerzo, grandes satisfacciones, algunas penas y malos ratos también. Nuestra próxima edición tendrá un sabor distinto, tinta nueva, más y mejores contenidos. Esta es una apuesta que debí tomar hace un par de años… Dicen que nunca es tarde.
También, les quiero dejar la última portada que abraza a Gonzalo Rojas con una extraordinaria entrevista al poeta vivo más grande del mundo. Danilo Vega, el más joven de nuestros periodistas tiene una extensa conversación que quisiera compartir en el siguiente reportaje que se adjunta en el archivo pdf gonzalo-rojas, espero les guste.
