Crónica de un terremoto 1
Lo primero que hice ese 27 de febrero fue salir al garaje junto a mi señora y afirmarnos del portamaletas del auto para no caer. Con espanto vi como la calle se movía furiosa de un lado a otro y los postes del alumbrado casi tocaban el suelo con el vaivén. Chispas y cortes fueron acompañados por un ruido ensordecedor. Creí que de esta no nos librábamos. Mientras más aumentaba la intensidad del sismo, pensé espontáneamente en mis hijas que estaban con su madre y también pensé en que si el epicentro no era en Chillán, entonces el desastre era evidente.
No terminaba de moverse la tierra cuando partí en dirección a la casa de mis hijas, creo habré estado 3 minutos después, por suerte, porque estaban llorando sin control, por supuesto su madre igual. Sentí alivio en ese interminable tramo al no ver casas caídas ni daños aparente, no obstante, pensaba en la posibilidad de ver su casa en el suelo, mi corazón latía muy fuerte, pero mi cabeza estaba fría con el solo objetivo de tomar a mis hijas y llevármelas junto a mi familia.
Las calles llenas de autos que se movían en todas direcciones. Llegamos al edificio de mi madre y antes de verlo la divisé con cara de desconcierto y un pucho en la mano, tranquilo, todo bien hasta ahora… Sin comunicación no reunimos en casa de mi hermano y al cabo de una hora supimos que el epicentro estaba en la costa de Concepción, inmediatamente nos propusimos llegar hasta allá para ir por Cristóbal, el hijo de mi mujer que estaba con sus abuelos paternos. Ese viaje es otra historia.
El Llaima en Erupción

Increíble imagen del Volcán Llaima en erupción tomada hace unos instantes por José Tomás. No mucha bola le han dado en los medios tal como menciona Roberto Arancibia en su blog. Marlex informa desde la zona en su twitter y ha subido a su blog un impresionante video.
Quiero detenerme en la imagen, hermosa y escalofriante, el si no de la naturaleza que día a día nos muestra su fuerza y grandeza, hoy en la novena región con la inesperada erupción del Volcán Llaima.