De Chillán al mundo a través de Twitter
Buenos días. Acá estoy “macheteando” el computador de mi “cuñi” para contarles algo importantes que me ha sucedido. A pesar de tener en mi oreja a una vieja “csm” que me atormenta, el de ayer fue uno de esos días que entra en la historia de mi existencia y mi ciudad (Chillán) dado que Ñublense logró un agónico triunfo ante Audax Italiano, clasificando por primera vez en su historia a una copa internacional, la Sudamericana. Los chillanejos (chillanenses diría Carlos Ibacache, conocido letrado local) somos por naturaleza futboleros, si solo de referencia les puedo decir que cuando estábamos en la tercera división del fútbol chileno (hace solo 5 años), en los potreros como le llaman, llevábamos 10 mil espectadores, es decir, siempre se ha jugado a tablero vuelto y no hay quien no esté al tanto de lo que sucede con nuestro equipo ni sepa quienes son sus gladiadores. Es cierto que Chile es un país futbolizado, sin embargo, el fervor no es tan evidente como en Chillán que cada vez que hay partido la ciudad completa se tiñe de rojo. Y ayer no fue la excepción y la provincia toda se congregó en la plaza de armas (más de 8 mil personas) para saludar al cuerpo técnico y sus jugadores por el logro alcanzado. Imagínense como seremos de ordenados que hasta la hora no ha habido detenidos ni daños que lamentar, todo alegría, todo celebración, todos hermanados por la historia que se escribe.
Como el estadio Nelson Oyarzún Arenas está en construcción Ñublense hace de local en Linares, y por trabajo no me fue posible ir… Media ciudad se desplazó hasta la séptima región y la otra mitad con la oreja “pará” en las radioemisoras locales (dentro de las que me cuento), porque del Canal del Fútbol (CDF) para que hablar, son partidos sin “relevancia” económica que no concitan el interés de la masa central que todo lo absorbe, maldita centralización. No importa, se lo perdieron, con seguridad hubieran visto un resto de emoción y enseñanza de cómo son las cosas en pueblo chico, de cómo se vive la pasión, de cómo nos hermanamos por algo que a la distancia debe parece simple… para nosotros esa es nuestra base y por eso estamos orgullosos de lo que somos. En este contexto decidí trasmitir el partido o sus hechos más importantes vía Twitter (acá pueden leer el mini relato, vitobit) por si algún ñublensino de corazón estaba en algún lugar lejano sin poder escuchar el partido que era trasmitido solo por radio Bío Bío (de nuevo la maldita centralización). Y no me equivoqué, porque salieron algunos comensales que les interesó mi “relato” inclusive uno de Córdova que también enganchó. Las letras salían con emoción y sinceridad, por ahí una que otra falta, pero desde el teléfono es difícil escribir y a eso súmale la emoción del triunfo… Claro, no seré Vladimiro Mimiza pero la experiencia ha sido interesante y no dudaré en volver a hacerlo para relatar hechos que estén ocurriendo frente a cualquiera de mis sentidos. Buenos días.