365 días

Quiero expresarme libremente a través de mis líneas
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Quemando Grasa  

Comencé el programa Incinerador de Grasas de Rob Poulos como una última manera de perder peso, porque tengo más que claro que de dietas ni hablar. Es que está en mi naturaleza el “patacheo”, aunque he dejado el alcohol solo para ocasiones, la ansiedad mata todo ahorro calórico que pueda guardar. De verdad que mi guata está creciendo de forma desmedida, más mi cara redonda se ve absolutamente afectada por este descontrol de peso. Literalmente cara de chancho.

Y aunque mi peso se mantien en los 86,3 kilos, me siento más grandes y es por ello que decido comenzar la rutina propuesta por este personaje con cara de nerd, que dice tener la varita mágica para mantenerse saludable. Dentro de esta decisión está seguir el plan por 120 días de manera meticulosa y evaluar los efectos reales. Vamos a ver que sucede

Voto  

Increíble la sensación de ejercer el derecho cívico. Nos levantamos más temprano que de costumbre para un domingo (somos 5) y partimos primero a Chillán Viejo, media hora bastó para que la Pame saliera con el dedo pintado, mientras afuera con los niños tomamos fotos y ayudamos a un heladero que por descuido botó toda su mercancía.

Siempre voté en Santiago y esta vez me cambié, por suerte. Me asignaron al Insuco, mesa 182. Un milico me indicó el segundo piso con sendas filas, yo diría de una hora por lo bajo… Sin subir aún, pregunto al último de la primera fila que mesa era, 179 dijo. Acercándome a la escalera pregunto nuevamente a otro último, 181, uf!. Luego, la siguiente fila, ya en la escalera, 180. Finalmente en el segundo piso, pasando como podía entre el gentío aburrido de esperar, llego a la 182 y solo un comensal listo para el sufragio… La suerte de haberme cambiado el último día me asignó la última mesa.

Para la tarde, asado, piscina y la radio bien fuerte escuchando cómputos. Día redondo a pesar de que quedé con cola en los presidenciables…

De la semana  

Cero treinta de la madrugada, mis chicas duermen. Mientras intento escribir termino de ver una de esas películas de adolecentes de Disney llena de fantasía, de esa que me hubiera gustado vivir cuando tenía 15. Por supuesto mi hija no terminó de verla, pero con toda seguridad ya se la repitió unas cuantas veces.

Es increíble como los estados cambian. Hasta hace dos semanas era el hombre más feliz del planeta, con mi familia como principal punto de unión de esta felicidad. Básicamente el complemento hijas - pareja hace de mi un hombre completo, sin embargo, cuando uno de estos dos elementos falla me caigo un poco. Claro, también pone su cuota las dificultades que experimento en el trabajo. Como empresario he pasado complejidades este año, pero nunca tanto como lo vivido esta semana. Lo importante es dejarlo allí e intentar resolverlo sin afectar a quienes me rodean, cuestión que hasta este minuto no logro revertir.

Espacios  

Lentamente voy llenando espacios en mi casa. Cada día me gusta más y siento que a todos nos gusta estar en ella, y digo esto porque, aunque vivo solo, los espacios están adaptados para 5 miembros de familia que se constituye fin de semana por medio. El de ella (Cristóbal), las mías (Sofía y Paloma) y nosotros. Me siento bien y estoy contento.

Estamos preparados?  

¿Qué hay después de la muerte? Pregunta que normalmente queda sin respuesta. No se que pensar, lo que me queda claro es que no creo que estemos casualmente en este planeta, ni tampoco que somos los únicos en el universo y muchas veces doy crédito a la metafísica, tan resistida por la gran mayoría de las personas en el mundo. La contraparte tiene que ver con el arraigo de sentimientos que nos une a este espacio, la vida propiamente tal, las personas que amamos y todos nuestros actos diarios que son contradictorios pensando en que somos seres que estamos en proceso de evolución.

Decir que el mundo se va a acabar y la raza humana está destinada al exterminio es un poco exagerado, no obstante creo que algo va a pasar y de hecho ya ha comenzado. Lo más evidente lo vemos a diario con el cambio climático, desde hace unos dos años es que estamos observando cambios inexplicables, en lo inmediato el noviembre más lluvioso, la temporada de huracanes más violentos, inundaciones en diferentes lugares del mundo, el Chaitén apagado durante muchos años y muchos otros eventos a la vista.

Otros dicen que no es más que la purificación del planeta para dar paso a una nueva era, donde todas las formas de organizarnos cambiarán. Muchos morirán y solo algunos vivirán para recomenzar la nueva era, diferente, no como la conocemos hoy. Y saben qué… YO CREO EN ESTO ÚLTIMO,

Ahora bien, es imposible predecir los que va a pasar realmente. Si algo ocurre, ¿quienes sobrevivirán? ¿porqué?  ¿será algo catastrófico? o ¿simplemente seremos observadores?… Lo único de lo que estoy seguro es que, pase lo que pase, no estamos preparados.