Una distancia evitable
Recién, a las 23:42 hrs. está terminando mi día laboral, miro a mi lado y mi novia duerme hace largo rato con unas ganas que por momentos envidio. Me siento cansado, este ha sido un día complicado, ha sido un día de decisiones complejas, fuertes, para las que no estoy muy preparado y por tanto requieren de mayor atención en sus consecuencias. En todo caso, decisiones que pienso traerán, en el largo plazo, cosas positivas.
Llevo un mes sin ver a mis hijas, más bien, sin estar con ellas, porque me las he arreglado para verlas aunque sea por 5 minutos, paso por su casa, les llevo cositas que me han pedido y es la excusa perfecta para mirar sus caritas que tanto hecho de menos y que por capricho de su madre hoy no puedo hacerlo como quisiera. Si hace un mes llevaba una vida con ellas, almorzando en mi casa lunes, miércoles y viernes, más el fin de semana correspondiente. Si sumamos, era contundente, enriquecedor y de mucha complicidad con ellas. Pero ya no, y no se porqué.
Hoy la frustración se apoderó de mi.