Y se dio lo que todos los chilenos esperábamos. Estamos en Sudáfrica. El loco lo hizo y provocó la mayor alegría colectiva que un país pueda vivir. Miles de personas felices de la vida con una sola dirección, el centro de celebración de cada ciudad. Increíble ver esa peregrinación, en Chillán, hacia la plaza de armas desde todos los sectores de la población. Todos reunidos en un solo abrazo que sin distingo político, religioso ni social, provocado por la pasión de multitudes y la culminación de un trabajo de joyería de un gran técnico y la maestral ejecución de sus pupilos.
Esto es como un remedio para todos los problemas, aunque dure un día.
Al final el fútbol nos termina uniendo (en el caso de la selección) mucho más que la política, religión y otras yerbas.
Saludos
Daniel
17 Oct 09 a las 8:54 pm
Claro, mientras juega Chile somos uno.
Vito
19 Oct 09 a las 11:21 pm