Dale negro dale.
Sin Internet en casa se me hace medio complicado escribir en el blog. Muchos días han pasado que no lo actualizo, más que el twitter que se muestra al lado y que se actualiza varias veces por día. Eso lo puedo hacer desde el teléfono, por lo que no requiere de tiempos muertos como lo que necesito para escribir de algún tema más en extenso. Eso de extenso es entre comillas, porque tampoco soy de escribir textos demasiado largos. Pienso que para eso es necesario un poco más de dedicación, dejar un texto acorde como para que alguien más lo lea y no tenga que salir arrancando de esta página por lo malo que está leyendo.
Pareciera que mi vida es una situación de crisis, permanentemente estoy escribiendo respecto de mis problemas de plata, que no son menores por estos días, y no he logrado dar solución. Ahora, con las cosas más claras, tengo la respuesta a todos los descalabros. Y tiene que ver con lo terco que he sido para mantener un negocio que, a todas luces, no da para vivir como me gustaría. He confundido permanentemente los beneficios intangibles que me otorga con las necesidades reales y materiales que requiero yo y la gente que depende de mi. Es cierto que es la “raja” salir por ahí y ser invitado por el solo hecho de ser director, poder acceder a lugares o cosas que si no fuera quien fuera o tuviera este negocio, jamás podría alcanzar (decir jamás es muy derrotista, pero por ahora se ajusta a la realidad). Pero la verdad es que eso no basta y ya creo que es suficiente de vivir de la no realidad.