Reto al Destino
Desde hace algunos días como que recuperé las ganas de tocar guitarra, algunos acordes bastaron para darme cuenta de que desde la muerte de mi viejo que no tomé más la guitarra. Pensándolo bien, era él quien más celebraba mis tocatas llevando consigo siempre una casette grabada con temas de Silvio, cuyo intéprete obviamente era yo.
Esto también coincide con que me he acordado más de mi padre en estos últimos meses y he sentido una especie de apoyo para cambiar actitudes, mirar de otra forma, entender el fondo de mi problema y lentamente mentalizar cambios concretos en mi manera de expresar vida. Y resulta… Trabajo más suelto, disfruto de mi familia, duermo bien, mis amigos me sienten más liviano… Todo, considerando que la situación mantiene la complejidad por lo profundo de la crisis para nuestra empresa.
Ya estoy volviendo y la cosa se ha diversificado con resultados buenos en su inicio.
Dos mundos
Como que estoy entre dos mundos. Un poco desordenado en el comienzo de mis nuevas labores porque en definitiva aún no se visualiza con exactitud cuál es el camino que debemos seguir. Y por otro, tengo que aplicarme para que mi negocio, el de siempre, mejore sustancialmente y que lentamente vuelva a su habitual ritmo. Sigo concentrado.
Estuvimos celebrando entre amigos el cumpleaños de la Claudia, en su
hermosa cabaña que tiene en Los Lleuques.
Son las 11 de la noche y mi perro arrastra el tarro del agua de un lado a otro. Lo toma con el hocico y lo lanza, creo que es el ruido que provoca el tarro al golpear el cemento el que lo enloquece. A mi también.
El otro día un amigo me habló de las vueltas de la vida, de esas vueltas reales que cambian la esencia, la forma de verla. Y me quedé pensando en eso de que todo se paga en esta vida. Es curioso que cuando digo esto tiene una denotación negativa… y no es así!!! Es decir, bajo ese prisma también las cosas buenas se deben pagar en la vida, y por tanto se genera un equilibrio que finalmente dependerá de nosotros el balancearlo hacia el lado positivo. Creo que esto no tiene que ver con un pensamiento positivo, si no que por acciones de buena Fé.
Pensábamos comer un completo en el gimnasio, pero el quiosco era tan poco higiénico que preferimos caminar en busca de un lugar para comer unas papas fritas. En la foto con las niñas más una compañera de la Sofía.
Llorando y riendo
Un extraño domingo, un poco triste por la despedida de nuestro amigo bajo una torrencial lluvia, que se hizo más intensa justo en el momento en que el féretro comenzó a bajar. Pero lo cierto es que los duelos son familiares y nosotros, los amigos no tan cercanos, seguimos con nuestras vidas a un ritmo normal.
Con el tiempo he aprendido a dejar los problemas en la oficina, por muy graves que sean. Hasta hace unas semanas los domingos eran una verdadera tortura, pensar en lo que se viene, etc., sin duda que afecta la relación y el ánimo de quienes me rodean y amo. Que equivocado estaba, nada es más energizante que disfrutar con la familia estrujando cada segundo que tengo.
Y eso hice hoy, almuerzo familiar, para luego dedicar la tarde completa a mis hijas, sus tareas. Me llena el intercambio comunicacional que estoy logrando, gracias a estar mental y espiritualmente más tranquilo, aun cuando la complejidad de los días no dan tregua.
Desde la Tortuga en Talcahuano
Ya estamos instalados en el gimnasio La Tortuga en el Sudamericano de patinaje artístico. Mi hija pertenece a un club amateur y han llegado hasta acá para observar un mejor nivel, con el objeto de acumular experiencia. Objetivo logrado a cabalidad.
Fatal accidente camino a Yungay
Ayer el día estuvo marcado por la trajedia, por la muerte de nuestro amigo Felipe Sandoval y su pareja, en un accidente automovilístico camino a Yungay. El auto de Felipe, cerca de las 9:30 am, choca frontalmente con una camioneta falleciendo en el lugar, mientras su pareja es trasladada en estado grave al hospital de Chillán, falleciendo a los pocos minutos.
Es increible que hechos como estos nos hagan meditar en la fragilidad de la vida. Un día está y al otro no. Y claro, el esfuerzo realizado con anterioridad queda en nada y escurre como agua de nuestras manos.
No me sentí capaz de mirar su rostro en la urna, tal vez mañana. El domingo son sus funerales. Me hubiera gustado un funeral conjunto, para que la pareja se fuera feliz a navegar por los mares de la eternidad. Me pregunté por qué no, pero no era el momento de averiguarlo.
Buenas noches.
Sentado en un café
Escribir un post en un café y desde un teléfono no es lo óptimo, pero acá estoy precisamente en eso.
Sentado en una terraza fría, la calle mojada por la lluvia que se deja caer desde anoche, esperando un milagro, definitivamete no es lo ideal para un viernes lleno de obligaciones. En fin, las cosas están complicadas y no hay más que seguir “poniendole el pecho a las balas” dijo Elisa. Esta es una frase que acuñe de mi prima para la crisis del 2000.
Pero en el fondo lo que quiero escribir tiene que ver con que no importa lo que hagas, las veces que cambies tus interlocutores, tus negocios, los rubros, porque siempre, como regla general, habrá sacos de “wea” que compliquen la vida. Eso es algo que no se puede evitar ni con toda la plata del mundo.
Hasta lueguito.
Probando post desde el teléfono
Buscando programas para el teléfono me encontré con WP. Claro, no es lo ideal, no es el notebook, pero al parecer podría escribir un post sin problemas con la sola señal 3G.
Con ganas de reventar
Es tremendamente complejo cuando las cosas no andan bien. Miles de llamadas, problemas, mucha gente queriendo lo suyo, muchos insultos, humillaciones que vienen de personas que creía eran mis amigos, todo me tienen cansado.
En todo caso, hay algunos contados con los dedos de una mano, que mantienen la cordura y definitivamente son un alivio. Gracias a ellos.
Y se viene la recuperación
Para ser lunes, las cosas han estado bastante calmadas. Llueven los buenos augurios de la economía mundial. Chile no ha de ser la excepción, creo… Se dice que técnicamente estamos saliendo de la recesión y que los indicadores de junio serán los últimos en que la caída persista. El problema es cuán rápido veremos esta “famosa” recuperación, porque por lo menos para mi las cosas están más bien negras y me cuesta hacer frente “dignamente” a todos los compromisos que tengo. La verdad es que este último tiempo ha sido un descalabro y las ventas cayeron dramáticamente, al punto de no facturar absolutamente nada en un período de 40 días.
Pero para mantener el optimismo me quedo con que las cosas mejorarán y que ya este agosto las cosas serán diferentes.
Una cuestión de carácter
¿Sin carácter?, tal vez haga falta un poco para que en ocasiones difíciles no te pasen a llevar. La verdad es que no es fácil ser fuerte en situaciones extremas, sean estas emocionales, económicas, o lo que sea. La presión es soportable hasta cierto punto no más y harta en demasía que tantas personas estén dependiendo de algo que ya no está. En ese sentido he sido “weón”, porque muchas veces por ayudar a otros me metí en “camisa de 11 varas” que hoy nadie agradece.
Así son los problemas de “plata”, cuando hay todos felices, cuando no hay, la “zorra” con todos. Increíblemente se olvidan las ayudas, las paleteadas, los beneficios obtenidos de manera indirecta, todo y pasas a ser el villano de la película.
Trabajo para resolver mis dramas y no volver a cometer los mismos errores.
Dale negro dale.
Sin Internet en casa se me hace medio complicado escribir en el blog. Muchos días han pasado que no lo actualizo, más que el twitter que se muestra al lado y que se actualiza varias veces por día. Eso lo puedo hacer desde el teléfono, por lo que no requiere de tiempos muertos como lo que necesito para escribir de algún tema más en extenso. Eso de extenso es entre comillas, porque tampoco soy de escribir textos demasiado largos. Pienso que para eso es necesario un poco más de dedicación, dejar un texto acorde como para que alguien más lo lea y no tenga que salir arrancando de esta página por lo malo que está leyendo.
Pareciera que mi vida es una situación de crisis, permanentemente estoy escribiendo respecto de mis problemas de plata, que no son menores por estos días, y no he logrado dar solución. Ahora, con las cosas más claras, tengo la respuesta a todos los descalabros. Y tiene que ver con lo terco que he sido para mantener un negocio que, a todas luces, no da para vivir como me gustaría. He confundido permanentemente los beneficios intangibles que me otorga con las necesidades reales y materiales que requiero yo y la gente que depende de mi. Es cierto que es la “raja” salir por ahí y ser invitado por el solo hecho de ser director, poder acceder a lugares o cosas que si no fuera quien fuera o tuviera este negocio, jamás podría alcanzar (decir jamás es muy derrotista, pero por ahora se ajusta a la realidad). Pero la verdad es que eso no basta y ya creo que es suficiente de vivir de la no realidad.



