365 Días y un Ideal

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Beijing, el paraíso turístico de deportistas chilenos  

Mientras muchos países lucen orgullosos sus medallas olímpicas, nosotros debemos conformarnos con haber ganado experiencia. Una vez más los atletas chilenos fueron a dar la hora a los juegos, muy por debajo de lo esperado. Porque podemos aceptar que no ganen medallas, pero de ahí a estar siempre, invariablemente en los últimos lugares, es sencillamente patético. Más aún las multifacéticas explicaciones de estos atletas de cuarta (up date: con el justo reconocimiento a aquellos que hiceron su esfuerzo, Echeverría, González y Kobrich), que nada tienen que ver con conceptos técnicos, nos dejan con un aire de fracaso conformista típico del chileno. “Aún soy joven y para los próximos estaré mejor” o “la caída que sufrí me relegó, de lo contrario estaría dentro de los objetivos”, esta es mejor, “me escapé al comienzo de la carrera porque sabía que no tenía opción y era la única forma de salir en televisión y se vieran mis sponsor”… Simplemente patético.

Con la sola excepción de Fernando González que es un profesional del tenis, creo que el esfuerzo realizado por las autoridades deportivas no ha tenido efectividad y raya en la mediocridad, aunque se diga que Beijing es una etapa intermedia y los verdaderos resultados se verán en Londres 2012. Sinceramente pienso que las políticas deportivas están mal orientadas y debería haber una revisión completa de los programas para ver si, con suerte y esfuerzo, logramos los objetivos planteados para 4 años más.