Del fin de semana agotador pero lindo
Pasado la media noche aún tecleando para poder sacar adelante mi tarea. El fin de semana estuve con mis hijas y por ello es casi imposible hacer o deshacer lo que sea que quiera. Primero porque el computador no lo sueltan y segundo, tengo un par de hijas que demandan tiempo a su padre, lo que agradezco enormemente.
El fin de semana fue intenso y partió con una junta de viejas amistades, realmente viejas, todos de la infancia. Reímos, no, no reímos, nos meamos de tanto reír con los recuerdos que venían como un vendaval uno tras otro sin parar. El ron hizo su efecto y claro, contribuyó al buen aire que rodeaba el ambiente. Cerca de las 2,30 am emprendimos vuelo, teníamos que recorrer 100 km para llegar a nuestra casita en Chillán, estábamos en Concepción y habíamos prometido a los niños ir a esquiar el sábado… dolor!!! (Abajo la foto de los profesionales).
Aún con el choroco vivo sonó el despertador a las 7,40 am… para no creerla. Arriba mierda, los niños felices y los grandes bien “cagaos” pero con la convicción de que no se les podía fallar. Lo prometido es deuda.
De vuelta ya cerca de las 7,30 pm, rápidamente en busca de la nana para que se quede con los niños porque estábamos invitado a un cumpleaños. Comprenderán que no estaba en condiciones de ir, pero había que hacerlo… Bien, hice el loco, me quedé dormido… Luego, el domingo, día del niño, imposible avanzar con la “pega” que es lo que finalmente dio vida a este post que ya termina… Buenas noches.
Chuuuuuu, ¿y cuándo te recuperai de tanto carrete?
Claudia Canifrú
12 Ago 08 a las 11:10 am