365 Días y un Ideal

Quiero expresarme libremente a través de mis líneas
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Equilibrios, cómo lograrlos?  

De vez en cuando me pongo un poco dubitativo respecto del trato que tengo con mis hijas. La verdad es que se hace cada vez más complicado compatibilizar mi vida de padre con la vida diaria, dicen que soy aprensivo y que prácticamente me ciego cuando de mis hijas se trata.

Muchas veces he escuchado que los hijos son prestados, porque emprenden el vuelo a corta edad y dejan a los padres solos, por lo que no es muy comprensible “llorar” por ellos cuando no estamos cerca. Ok, acepto que soy “papón” y también creo que exagero a veces por darles en el gusto, pero no menos cierto es que intento con ello entregar parte de lo que se perdió con el divorcio, esa imagen paterna tan necesaria para el desarrollo de los hijos y claro, también yo necesito empaparme de su inocencia, más ya no es todos los días que las veo, tan solo dos fines de semana por mes más una par de almuerzos. ¿Creen que es suficiente? Para nada y aunque como hombre se me hace un poco más difícil llevar a cabo las labores esenciales de las niñas, al final me las arreglo y bien… Es cierto que la Paloma va toda chascona al colegio cuando está conmigo porque aún me cuesta hacer esa travieso moño que no deja un pelo suelto. Es cierto que no lavo su cara a cada rato, o su poto cada vez que va al baño o que cambio su ropa cada vez que está cochina. Con la Sofía es más simple porque ella hace todo sola, es “vieja julia” no deja detalle al azar, es tranquila, con ella tengo la certeza de que las tareas están hechas, de que no le falta nada por hacer, de que su ropa está ordenada, en fin.

Mi vida con las niñas es demandante de su padre y la disfruto, tal vez por eso me cuesta tanto ver la realidad del equilibrio entre mi vida de padre y la otra. Tal vez estoy equivocado y no debo ser tan, aprensivo no es la palabra, “papón” debería ser lo correcto… Claro, no menos importante es que ellas me hacen olvidar todos los dramas que tengo.

Creo que debería darles las gracias por esos pequeños mementos de felicidad.