El cambio de hora me tiene loco, nunca antes fue tan difícil adaptarme, anocheció antes, amaneció antes. Ahora mismo estoy que caigo de sueño. La noche reciente fue muy larga, muy larga. La Paloma bajó unas 5 veces. Buenas noches.
Y donde está mi carro?
El sábado 29 estuvo de cumpleaños Paloma, mi hija menor que cumplió 8 años. Es primera vez que celebro en casa con mi actual situación, por lo mismo quería que todo saliera de “lujo”. El viernes en la tarde agarré a los niños y me aventuré al Jumbo a comprar las cosa necesarias para recibir a sus 20 invitados, creo que una hora y media anduve dando vueltas recogiendo lo que estimé conveniente hasta llenar el carro. Una vez pasé por caja y para atraer la atención de los niños los invité a sacar unas sorpresas en las típicas máquinas que están a un costado de los supermercados. Seguimos nuestro camino a los estacionamientos y solo detuvimos la marcha para comprar palomitas, después de todo estábamos preparando una fiesta y ameritaba un bocado para todos. Con el revoloteo de andar con tres niños a cuesta y para no perderlos de vista hicimos una carrera hasta el auto.
Ya en él rumbo a casa a unos 3 kilómetros del supermercado recuerdo no haber subido ninguna bolsa al auto, ni tampoco haber llevado carro alguno… Chuuuuu! me dio un ataque a la peluca al darme cuenta que el carro había quedado botado en algún lugar del supermercado inclusive con la boleta en una de las bolsas. Los niños me miraban con cara de espanto al ver mi cara de desesperación. Volvimos lo más rápido en lo que deben haber sido unos 10 minutos desde que me desprendí del carro de supermercado, dejé a los niños arriba del auto estacionado en doble fila y “rajé” hasta donde creí estaba el carro cerca de la caja donde pagué, nada. Hablé con la cajera, con el chico que embolsaba, nada. Estaba desencajado, furiosos conmigo, desencantado por la pérdida, me negaba a perder las lucas de lo invertido paseándome de un lado a otro, preguntando a quien pasara por ahí por mi carrito sin resultado alguno.
Una vez que lo di por perdido, volví a mi auto totalmente desconsolado por la estupidez que había cometido. En el intertanto me llama mi hija para preguntarme si había hallado algo, no me quedó más que decirle que había perdido todo. Ya en la salida del Jumbo viendo como se abrían y cerraban las puertas automáticas, luego de 30 minutos de infructuosa búsqueda diviso a unos 50 metros un carro lleno de bolsas totalmente solo, sin nadie que lo acariciara y llevara. Corrí desbocado hasta llegar a él con la certeza de que era mío. La gente pensaría que estaba loco porque llegué y lo abracé como si fuera mi madre. La felicidad fue de todos cuando los niños me divisaron con el carro en la mano y mi sonrisa que no me la borraría nada ni nadie por todo el fin de semana.
Primer balance de gestión luego de la crisis
Hace algunos años que las cosas no venían saliendo bien en la “pega” y claro que todo estaba asociado a un mal momento emocional que vivía. Luego, a pesar de recuperar mi vida y encontrar a mi actual pareja con quien compartir mis locuras, mi situación laboral no mejoraba por lo que fue necesario dar un giro de 180 grados y dedicarme a hacer algún trabajo remunerado, dejando de lado todo lo que a mi empresa se refiere. Los ingresos mejoraron, llegó un poco de estabilidad, sin embargo el haber dejado de lado los negocios personales me pasaron la cuenta hasta que la cosa estaba que reventaba terminando el año 2007.
Entre pitos y flautas y con la colaboración de algunos amigos “inversionistas” me propuse volver a levantar el negocio. Vinieron los cambios que ya he comentado, comencé a enfrentar los “cachos” y buscar soluciones y me enfrasqué en una estrategia de venta agresiva para lograr hacer caja para paliar lo más complejo que se venía. Luego de 5 meses de comenzar esta tarea, aun cuando recién comienza, hoy estoy viendo los frutos del esfuerzo de muchas horas de trabajo y la cosa está caminando mejor de lo que esperaba.
El objetivo no está cumplido ni mucho menos, pero es muy agradable ir sacando cuentas positivas y cumpliendo las metas previstas con indicadores que favorecen la gestión hasta esta hora. Luego, una vez salido del fondo llegó el momento de comenzar la planificación estratégica de largo plazo para consolidar mi empresa que luego de 10 años operando me ha dado muchas más satisfacciones que dolores de cabeza.
Hace mucho tiempo que me compré el libro “Vaticano 2035″. Por falta de tiempo postergué su lectura, sin embargo hoy ya terminado, me he quedado sorprendido por el tratamiento que su autor, un sacerdote, hace de los conflictos que enfrenta la iglesia en su seno. Homosexualidad, avaricia, envidia, asesinatos, poder, etc. Impresiona que exista una visión crítica de la iglesia desde su interior.
Buenos días, comienza Semana Santa. Yo de santo no tengo mucho ni tampoco de católico aunque creo en Dios por si acaso. Respeto el no comer carne porque así lo he hecho desde que tengo uso de razón, aunque en lo últimos años he comido vienesas de pollo y carne los días posteriores al viernes Santo. Claro, hoy existe una gran variedad de mariscos que antes no comía, el salmón por ejemplo, que preparado en varias de sus formas es una delicia al paladar. ¿Locos? si también, pero no lo puedo comentar porque están en veda.
Buenas noches. Una vez más escribiendo recostado en mi cama, siempre pensé y lo sostuve en una conversación con mi madre, de que estar en la cama con el notebook es algo más incómodo que la “cresta”. Hasta hoy, porque creo haber encontrado la postura adecuada. La máquina apoyada en su base sobre el muslo derecho de mi pierna inclinada y la pantalla a la altura de mis ojos. Qué mejor? El único problema es que después de un rato no siento el “culo”.
¿Cesante a los 50?
Al comenzar mi negocio todos los ejecutivos me parecían gente mayor, con gran experiencia e inevitablemente los trataba de Ud. porque simplemente los miraba hacia arriba. A pesar de ser el director de un medio de comunicación, era un niño de pecho a su lado y se notaba. A medida que pasó el tiempo los fui conociendo y codeándome permanentemente con ellos por lo que la relación distante establecida en un primer momento fue cambiando paulatinamente, incluso siendo amigo de más de alguno de ellos.
Siempre he pensado que las nuevas tendencias empresariales, generan con mayor frecuencia que los ejecutivos, gerentes o agentes comerciales de las grandes empresas nacionales roten más de lo que ellos mismos desearen o simplemente son despedidos por necesidades de la empresa. Ayer se me ha presentado el caso de un amigo que por años estuvo a la cabeza en la zona de una empresa nacional, liderando los cambios que se llevaron a delante con éxito y que sin embargo ha sido despedido quedando cesante a la edad de 53 años. El panorama para él no es menor, ya que luego de mucho tiempo trabajando en la empresa ha logrado un salario bastante alto y hoy se ve en la encrucijada de no saber que hacer, hacia donde avanzar, entrando en una etapa llena de incertidumbre.
Es habitual ver esta escena que es propia de los nuevos tiempos donde las personas son altamente prescindibles y rotan de sus cargos con facilidad. Es impresionante ver también en el estado alarmante en que quedan estos ejecutivos, muchos de los cuales pierden las ganas de seguir adelante. A esa edad eso de que donde se cierra una puerta se abre una ventana es a todas luces una utopía.
“El que ríe último ríe mejor” creo que es la mejor frase que recibe la llegada a la presidencia del senado de Adolfo Zaldivar, segunda autoridad del país por lo que se dice. Adolfo debe estar con un aire de satisfacción riéndose de su EX partido. No es conveniente que una persona que no tiene el voto popular, muy por debajo de cualquier otro político, tenga tanto poder.
Este renacer empresarial que persigo es de altos y bajos. Lo importante no es perder el “norte” y seguir con el plan trazado. “Chucha que cuesta”. Unos cuantos “SI” menos algunos “NO” el resultado es cercano a cero, aunque positivo. Este pequeño ejemplo derrocha optimismo, porque la frase pudo ser: el resultado aunque positivo, cercano a cero… Me “pelé” de cables.
De mendigo a millonario
Tanta vuelta se le ha dado a la lista de los hombres más ricos del mundo que se hace inevitable meditar al respecto. Meditar sobre las historias que rodean a unos y otros, mientras los más viejos se han roto el lomo para amasar fortunas, los más jóvenes han tenido la suerte de desarrollar sus genialidades en el momento adecuado, generalmente basado en la Internet. Me cuesta imaginar como sería un día normal para un hombre o mujer con “manso” bolsillo, es decir, a mi me gusta mi vida tal cual está, claro que nada de mal le vendrían unas lucas extras.
Supongamos que tuviera un golpe de suerte e ingenio y creara la panacea en cualquier cosa y mis patentes me llevaran a tener miles de millones de dólares. Probablemente mi vida cambiaría, tendría que viajar constantemente, dar conferencias, manejar mis negocios in situ por lo que inevitablemente tendría que cambiar mi residencia a lugares desconocidos, con gente que no he visto ni en “pelea de perros” y por supuesto blindado porque comenzaría a tener enemigos de mayor envergadura de los que actualmente tengo, si es que los tengo. Cuántos amigos quedan atrás sin volver a verlos porque ya no tengo tiempo, las tertulias llenas de risa, buena onda y alcohol hasta entrada la noche ya no existirían porque un hombre de mi condición no puede o no tiene tiempo de hacer. Tendría que reemplazar las salidas nocturnas con mi chica y encontrarme con Pedro, Juan y Diego en restaurante, pub o eventos, para concentrarme en reuniones sociales con gente de mi misma línea social o nivel socioeconómico. No me imagino volviendo a mi ciudad a visitar a mi madre a su nuevo hogar que probablemente le he comprado, pero ya no en mi mercedes, sino que en mi helicóptero o mi Jet privado que más que un lujo es una necesidad por lo apretada de mi agenda. Y así podría seguir haciendo este ejercicio para ver mi nueva realidad. Pero claro, no tengo ni la suerte ni la genialidad para crear esa patente que podría cambiarlo todo, aunque tal vez no quiera que llegue.
Siempre he pensado que el dinero no hace la felicidad, porque es cierto que ayuda cuando no se tiene, pero cuando es parte de nuestras vidas se transforma en un factor generador de problemas… Grandes problemas.
Pariente pobre
El de ayer no fue un día para enmarcar, pero tampoco fue tan malo. El hecho que haya dejado “las patas” en la calle y que no cerrara ni un solo contrato no es sinónimo de que todo estuvo mal. A pesar de haber quedado plantado en un par de ocasiones, en tres oportunidades llegué con mis propuestas y creo que en dos de ellas podría concretar algo. En fin, un promedio de 5 a 6 reuniones diarias, exclusivamente de venta, con dos de tres posibilidades de cierre, no es malo considerando lo que traigo bajo la manga, publicidad.
Bien, el tener un medio de comunicación en provincia dista mucho de tener un gran medio de comunicación que se divide en departamentos con personas destinadas a funciones específicas. Muchas personas en venta, en arte, en editorial, en fotografía, en administración, en suscripciones, etc. Hubo un tiempo en que llegué a trabajar con 16 profesionales entre periodistas, diseñadores, fotógrafos y vendedores. Uf!!! imposible mantenerme en el tiempo. Hoy trabajamos solo 5 personas y las tareas debemos dividirlas e inevitablemente nuestras funciones se duplican y triplican en mi caso. A pesar de ello, el trabajo de edición es hermoso y se disfruta a “concho”. Me codeo con lo más graneado del torrente empresarial y con distinguidos profesionales, todos del ámbito local. Más que mal es un medio posicionado de manera muy potente en la provincia y cumple cabalmente su función.
Eso es señores, somos el equivalente a la mejor revista nacional, pero en la provincia de Ñuble, pronto en otros lugares del país… Soñar no cuesta nada verdad?
Reingeniería empresarial y personal
La lucha por mantenerme arriba tiene matices que debo controlar para no caer en desencuentros, bajar la guardia y creer que un mal paso es la pérdida de todo el trabajo realizado. Debo entender que no todo será a pedir de boca y no perder el objetivo por unos cuantos tropiezos que muchas veces ni siquiera están bajo mi lupa.
Hace unos días escribí que estaba reiniciando mi proyecto, mi empresa, que la tenía “dejaita” de la mano de Dios por dedicarme a trabajos que estaban remunerando mejor. Fue bueno por un tiempo, pero hoy me di cuenta de que el potencial bien explotado de mi negocio podría generar más y mejores beneficios.
En eso estoy, “reingenierizándome”, reevaluando los procedimientos, dejando la estructura adecuada para el mejor funcionamiento y otras varias correcciones. Espero tener resultados alentadores de acá a fin de año. Mientras tanto de a poco iré contando los con y sin sabores de esta “pega”
Los estados de ánimo cambian al son de los acontecimientos. Estamos arriba por instantes para luego bajar por tiempos más prolongados. En definitiva y aunque no debe ser concluyente, el mejorar nuestro capacidad para estar arriba confabulará para obtener más y mejores resultados en todo ámbito.
En medio del ruido que provoca la gran cantidad de trabajo, no logro ponerme de acuerdo con ella para conversar. Cuánto tiempo, me parece una eternidad, ya quiero terminar mi lucha y volver a la realidad para seguir subiendo unos peldaños en este complejo escenario laboral en el que me encuentro. Bajemos el audio y hablemos.
Y llegó marzo
Despertamos cerca de las 11:00 este sábado a pesar de quedarnos dormidos antes de las 00:30. Debe haber sido el día nublado y lluvioso que no permitió que entrara luz. Hoy iba a cortar el pasto, limpiar la piscina y lavar algo de ropa en la mañana. Al final solo alcancé a preparar desayuno para tres antes de levantarnos y salir por los útiles y retirar los uniformes. Un calor húmedo que no es costumbre en esta zona geográfica hizo eternas las horas de espera, pero no había alternativa.
A raíz de ello me tocó observar muchos malos ratos de otras personas y me doy cuenta que la gente los tiene por voluntad propia, la paciencia se acaba y comienza el berrinche porque bogas, porque no bogas e imagino la lucha de las vendedoras por contener un “vieja conche su madre” a cambio entregan un dulce “si señora, no señora“. Yo me río de esta situación y aprovecho de mirar a estas personas con cara de “para que se enerva señora, ve que se va aponer más vieja todavía” y ellas parecen devolverme su mirada con un “muere de viejo c…“. En fin, no es el lugar ni el momento para dejar la “cagá”, claro yo ando tranquilo, pensativo y con ganas de no se que positivo. Mis hijas también ayudan a mantenerme arriba.
Salí del lugar con mucha tranquilidad, con la satisfacción del deber cumplido aunque faltaron una poquitas cosas, mal que mal andaba con tres listas escolares… No es menor si consideramos que estamos a un par de día de entrar al cole.

