Cerca de la casa de mi madre hay un sitio eriazo que es utilizado permanentemente por un perrita y sus crías cada vez que las tiene, es como un ciclo, perra en celos perra preñada, lleva unos 20 cachorros entre pitos y flautas. La cosa es que hace unas semanas el sitio ha tenidos dos nuevos inquilinos, un mendigo y un cuidador de autos que curiosamente es quien vigila mi auto mientras trabajo. Bien parco, con cara de malas pulgas el hombre. La cosa es que de la noche a la mañana desaparecieron los dos últimas perros que quedaban y supusimos que se los habían llevado para cuidarlos. Cual fue mi sorpresa al otro día cuando al llegar a mi habitual estacionamiento me encuentro con el cuidador de autos y me dice que anda un poco mal de la guata porque se había comido con su colega “un par de cachorritos tiernos asados al palo”, mientras sobaba su estómago.
¡¡¡Chuuuuuu!!! La CAGÓ.
Todavía no salgo de mi asombro
Furiosa Canifrú
16 Ene 08 a las 6:01 pm
Me estay weveando…que asco…ajajjajajajjaja…eso no se come..ajajjajajajjaja
Jaime Ceresa
17 Ene 08 a las 9:26 am
Guácala!!!, hay que tener mucha hambre… o mucho estómago para hacer algo así. Puasj!!, me lo imagino y me da asco. Bueno, capaz que el sabor de esa carne no se taaaan asqueroso, pero es antinatura poh. :S
Abrazos.
daniela®
17 Ene 08 a las 10:58 am
Vito: Ojalá leas este comentario, no te olvides del encargo que te dejé. Tiene que ser antes de las 12.
Un beso
Marilú
Anónimo
18 Ene 08 a las 10:11 am