Sensibilidad a flor de piel
Yo no se que será pero ando más sensible que la “cresta” por estos días, todo me provoca cierta emoción incluso ayer cuando veía la cobertura que está haciendo Canal 13 al fallecimiento de Julio Martínez casi se me caen unos lagrimones. No quiero parecer “mamón” pero es la pura y santa verdad. A pesar de que siempre he sido medio “aweonao” con el tema de la sensibilidad, sin lugar a dudas en la medida que pasan los años esto se va haciendo más patente. Es como si el paso del tiempo se apoderara de nuestros sentimientos y llene nuestros ojos de lágrimas ante cualquier situación, la muerte de una persona lejana, un niño haciendo una acrobacia en una esquina, el llanto desconsolado de mi hija por no acceder a lo que se lo ocurra, etc.
Así podría estar relatando horas y horas los diferentes eventos que me emocionan. Sin embargo, esto no se da a todo nivel, porque me he visto enfrentado múltiples hechos de características fuertísimas que no hacen mella en mi sentimiento. Es decir, pareciera como que las cosas simples provocan estallidos de emociones incontrolables que humedecen mis ojos y las cosas más complejas que también involucran sentimientos no generan el mismo efecto. ¿Curioso no?
Y la rabia, si la rabia, es parte de los sentimientos, pero eso lo veremos más adelante porque ahora me voy.