Creo que soy afortunado al haber tenido el honor de compartir unas 3 horas con el Poeta. En un pequeño teatro donde no había más de 50 personas ansiosos por escuchar sus versos. Personalmente me envuelve su figura y deber ser por que en Chillán se pasea como un ciudadano más y varias veces me he cruzado con él.
Como describirlo; carismático, de una espontaneidad asombrosa, un orador nato, su lucidez y claridad mental encanta. Tengo que confesar que me siento un hombre de suerte por haber escuchado a quien debe ser el poeta vivo más grande del mundo. Él lo denominó una jornada de trabajo y diálogo, donde más bien solo se escuchaba su voz que combinaba la lectura aleatoria con sabrosas explicaciones y comentarios. Sus tonos, la fuerza de la voz en las entradas, no se, aún no salgo de mi asombro.
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